Las plantas
hidroeléctricas son una fuente de energía renovable convencional, ya que al
utilizar una fuente que se renueva de forma natural, como lo es el agua. El
proceso renovable inicia con la caída de las lluvias las cuales nutren los ríos.
Las centrales hidroeléctricas aprovechan la energía potencial acumulada
en los saltos de agua y/o embalses de los ríos, para poner en funcionamiento
unas turbinas que moverán un generador eléctrico. Luego, esa misma agua es
devuelta al río sin ninguna contaminación, de ahí pasa al mar y desde allí luego
de evaporarse, regresa con los vientos y las lluvias y comienza nuevamente este
proceso, que no agota el recurso hídrico.
Entre sus
ventajas podemos señalar el hecho de que se trata de energía limpia, que al
contrario de las térmicas, no contaminan ni el aire ni el agua.
Por otro lado, aunque la inversión inicial para la construcción de
hidroeléctricas es muy alta, las obras de ingeniería necesarias para aprovechar
la energía hidráulica tienen una larga vida útil y debido a que su generación
depende de la cantidad de lluvias registradas y agua acumulada en los embalses,
es indispensable garantizar la reserva hidráulica mediante la conservación de
los bosques y la reforestación de las cuencas.
Las
hidroeléctricas generan
impactos
ambientales reversibles sobre los ecosistemas en su etapa de construcción.
Estos impactos son debidamente
identificados en los
estudios de impacto ambiental, donde también se establecen las medidas de
mitigación. Por otro lado, las Autoridades le dan seguimiento estricto, a través
de inspecciones ambientales,
al
cumplimiento de las medidas de mitigación en las etapas de construcción y
operación de la hidroeléctrica.
Aporte de AES Changuinola para la Protección del Medio Ambiente
Las actividades humanas están incrementando
las concentraciones atmosféricas de los gases de efecto invernadero (GEI) a
escala global. Estos cambios en los niveles de concentración de dichos gases
están conduciendo a cambios globales y regionales en los patrones del clima y en
los diversos parámetros que regulan el sistema climático, tales como
temperatura, precipitación, vientos, humedad del suelo y nivel del mar.
El Protocolo de Kyoto de la Convención
Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático hace un llamamiento a los
países industrializados para que en el periodo entre 2008 y 2012 hayan reducido
sus emisiones de gases de efecto invernadero a un nivel inferior al de 1990.
Entre las medidas nacionales adoptadas para lograr esa reducción, se cuenta con
el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL), la Implementación Conjunta (Joint
Implementation” JI) y el Comercio de los Derechos de Emisión (Emission Trading:
ET), que son los llamados “Mecanismos flexibles” del Protocolo de Kyoto, que
permiten a los países del Anexo I reducir de forma cuantificada sus emisiones y
lograr sus compromisos a bajos costos. Por otra parte, los países
desarrollados (incluidos en el Anexo B del Protocolo de Kioto) pueden usar
certificados de reducción de emisiones (CERs), para cumplir parte de sus
compromisos de reducción o limitación de emisiones de GEI.
AES en Panamá a través del Mecanismo de
Desarrollo Limpio (MDL) está ejecutando los proyectos Hidroeléctricos que
reducirán o limitarán las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a
niveles por debajo de lo que hubiesen emitido de no haber realizado esta
actividad de proyecto de mitigación, y que a su vez contribuyen al desarrollo
sostenible, y al logro del objetivo ultimo de la Convención, la mitigación del
cambio climático.
En estos convenios, las hidroeléctricas son
reconocidas como herramientas para estabilizar las concentraciones de gases de
efecto invernadero, que provocan el calentamiento global y son reconocidas como
proyectos de Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL), es decir, que no producen
estos gases y evitan la construcción de más plantas térmicas que sí los
producen.
Al constituirse como MDL, el proyecto
Changuinola I, podrá ser apto para emitir Certificados de Reducción de Emisiones
(CERs por sus siglas en inglés) dentro del mercado internacional que promueve la
reducción de las emisiones de dióxido de carbono.
AES Changuinola, tiene el
compromiso voluntario de invertir el 20% de los ingresos de las ventas de estos
CERs, aproximadamente 150,000 dólares al año, en actividades a favor de la
recuperación del ambiente y en forma de actividades medioambientales
involucrando directamente a las comunidades vecinas al proyecto, las cuales son
beneficiadas directamente con estos ingresos; ello hace posible crear una
situación de beneficio para las comunidades, el medio ambiente local y global, y
por consiguiente, para el país, que aprovecha sus
recursos naturales de forma sostenida y eficiente.
Caudal ecológico
La
concepción, diseño e ingeniería de los proyectos hidroeléctricos hoy es muy
distinta a la manera como se realizaban hace más de 20 años.
Un ejemplo tangible de ello en nuestro país, recae en la normativa
contemplada en la Resolución
AG-0127-2006 del 3 de marzo de 2006 y modificada por
la
Resolución AG-0522-2006 del 21 de septiembre de 2006, que exige
la
liberación de un caudal ecológico
del 10% del promedio interanual, y
cuya
finalidad, es evitar que el cauce del río quede completamente seco después de
construirse una represa.
Para el
proyecto Changuinola I se tiene contemplado el cumplimiento estricto de esta
reglamentación, por lo que además de liberar un
caudal ecológico de 13.4
metros cúbicos por segundo (m3/s), como lo estipula
el numeral 4 del artículo segundo del contrato de Concesión Permanente
Para uso de Agua (AES-PANAMA), No.006-2006, se aprovechará dicho caudal para
generar 9.66 MW adicionales, optimizando al máximo el uso de este valioso
recurso natural.
Caudal ecológico:
se refiere al agua reservada para preservar valores ecológicos en los ríos tales
como:
los hábitats naturales
que incluyen una riqueza de flora y fauna, y las
funciones ambientales
como purificación de aguas y amortiguación de los extremos climatológicos. Es
decir, que después de los usos de agua para consumo humano, aprovechamiento
agrícola e industrial hay que mantener un caudal para la naturaleza, que sirve
para conservar la biodiversidad y las funciones ambientales hidrológicos, los
parques naturales y la diversidad de paisajes.